“A principios del segundo decenio del siglo XX, Praga pasó a ser la auténtica ciudad del cubismo, en la que se levantaron casas cubistas con pisos repletos de mobiliario cubista. Los que moraban en estas casas podían degustar café en tazas cubistas, poner las flores en jarrones cubistas, seguir el paso del tiempo en relojes cubistas, iluminar los espacios con lámparas cubistas y leer libros con tipografías cubistas” (M. Lamač). Más allá de algunos lienzos y esculturas cubistas la exposición presenta principalmente una rica colección de sorprendentes muebles cubistas, de formas muy limpias y elegantes a su vez, y de menaje cubista: desde recipientes y jarrones, hasta moldes para hacer bizcochos….